Alrededor de tres cuartas partes de las dictaduras del mundo reciben ayuda militar de EEUU. Este es un peculiar registro para un país que justifica sus intervenciones extranjeras con el fin de “promover la democracia” y “acabar con malvadas dictaduras”
WHITNEY WEBB
En la Guerra Fría fue “puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. El análisis actual muestra que EEUU ayuda militarmente a dictadores de todo el mundo, llamándolo “promoción de la democracia” y preguntándose de manera harto cínica por qué va todo tan mal.
Durante gran parte de su historia, el gobierno de EEUU ha explicado o defendido sus intervenciones en los asuntos de otros países argumentando que eso es necesario para “promover la democracia” en el extranjero y frenar el avance de los “dictadores malvados”. Aunque el uso de estos argumentos ha disminuido con el paso de los años, el establishment se ha visto forzado a reconocer en los últimos años que los esfuerzos de EEUU para promover la democracia no han salido como estaba planeado.
Por ejemplo, el año pasado FOREIGN POLICY publicó un artículo titulado “Why is America So Bad at Promoving Democracy in Other Countries?”. En él, el profesor de Harvard Stephen M. Walt señalaba que la mayoría de los esfuerzos de EEUU en la promoción de la democracia en el extranjero terminaban mal: casi una cuarta parte de las democracias del mundo han empeorado en los treinta últimos años. Aunque Walt culpa a EEUU por no extender la democracia, un nuevo análisis sugiere que la razón de esta preocupante tendencia no es que la democracia no haya sido promovida de la forma “correcta”, sino que no ha sido promovida en absoluto.
El abogado y escritor Rich Whitney comparó el sistema de calificación de derechos políticos de Freedom House para 2015 con la provisión de asistencia militar de Washington —entrenamiento militar, ayuda militar y ventas de armas— a países extranjeros ese mismo año. El objetivo de Whitney era determinar si el gobierno de EEUU se opone realmente a las dictaduras y defiende la democracia en el mundo, como se dice frecuentemente. Su análisis independiente encontró que EEUU se ha conducido de forma contraria a sus supuestas intenciones, proporcionando asistencia militar a 36 de las 49 dictaduras del mundo. En otras palabras, más del 73 por ciento de los regímenes dictatoriales del mundo reciben asistencia militar de EEUU.
Para su análisis, Whitney utilizó una definición comúnme nte aceptada de dictadura: “un sistema de gobierno en el que una persona o un pequeño grupo posee el poder absoluto del estado, dirigiendo así todas las políticas nacionales y actos importantes, y dejando al pueblo sin poder para modificar esas decisiones o reemplazar a quienes están en el poder por un método que no sea la revolución o un golpe de estado”. Eligió los informes anuales de Freedom House, citándolos como la mejor fuente para disponer de una lista completa de dictaduras y sociedades “libres”. Sin embargo, Whitney observó que esta organización, aparentemente independiente, tiene un “sesgo decididamente proestadounidense”.
La parcialidad de Freedom House hace que los resultados del análisis de Whitney sean aún más críticos. La organización está financiada por una combinación de fuentes gubernamentales occidentales y ONGs, incluyendo las Open Society Foundations financiadas por George Soros. Así, su categorización de países como dictaduras o sociedades libres es muy parecida a la realizada por el Departamento de Estado de EEUU, lo que significa que el apoyo financiero de Washington a esas dictaduras supone, de hecho, un rechazo consciente y deliberado de la promoción de la democracia en el mundo.
Además, muchos de los países etiquetados por Freedom House como dictaduras —que en realidad no lo son— son rivales de EEUU. Por ejemplo, tanto Irán como Siria son catalogados como dictaduras, a pesar de que Irán celebró elecciones democráticas a comienzos de año y el presidente sirio Bachar al Asad fue reelegido en 2014 con el 88,7 por ciento de los votos. Rusia, el eterno rival de EEUU, es también considerado una dictadura según Freedom House, a pesar de que en ese país tienen lugar elecciones regularmente. Si estos tres países fueran eliminados de la lista, EEUU apoyaría al 78 por ciento de las dictaduras del mundo.
Además, otros regímenes decididamente antidemocráticos que reciben grandes cantidades de ayuda militar estadounidense no están incluidos como dictaduras en los informes de Freedom House y, por tanto, en el análisis de Whitney. Israel recibe cada día más de 10 millones de dólares en concepto de ayuda militar, a pesar de que los palestinos que viven en los territorios ocupados están privados del derecho a voto y sujetos a condiciones propias de campos de concentración o de dictaduras militares.
Aunque este análisis de los datos del gobierno de EEUU y de un think tank prooccidental ha revelado el amplio apoyo de Washington a dictaduras de todo el mundo, es improbable que esta revelación cambie algo de su modus operandi. Por supuesto, el apoyo de EEUU a regímenes dictatoriales no es una novedad: durante la Guerra Fría, muchos dictadores, sobre todo de América Latina y Asia, fueron instalados y respaldados con pleno apoyo de Washington a pesar de su despotismo, pues ayudaban a “contener” el comunismo y la influencia soviética.
En última instancia, la “promoción de la democracia” nunca fue el verdadero objetivo de EEUU, sino el disfraz para enmascarar la conquista imperial de aquellos países que se negaron a aceptar las exigencias de Washington. Por esta razón, las intervenciones militares de las últimas décadas —particularmente en Afganistán, Irak y Libia— han sido vendidas a la sociedad estadounidense como “restauraciones” de la democracia y derrocamientos de “malvados dictadores”. Esa narrativa sigue siendo empleada para justificar los “cambios de régimen” en el extranjero, aunque la imagen que EEUU tiene de sí mismo como la democracia más grande del mundo ha caído hecha jirones.
Whitney Webb es redactora de MINTPRESS NEWS y escribe en varias publicaciones como ZERO HEDGE, ANTI-MEDIA y 21ST CENTURY WIRE, entre otras. Actualmente vive en el sur de Chile.
Publicado en US Provides Military Aid To More Than 70 Percent Of World’s Dictatorships, 27 de septiembre de 2017
Traducción: Javier Villate (@bouleusis)
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